martes, 1 de septiembre de 2015

Cigarreros italianos en 1895 I

Cuando en junio pasado me propuse discontinuar la búsqueda de cigarreros italianos apuntados en el Boletín Industrial del Censo 1895  no imaginaba que dicho planteo se derrumbaría tan pronto,  ya  que apenas fueron necesarias un par de semanas para que mi espíritu indagador emergiera de nuevo y me llevara otra vez al Archivo General de la Nación. Como resultado preliminar de semejante impulso pude   sacar   en   limpio   un   listado   de   41 manufactureros peninsulares diseminados por diferentes  barrios  de  la  Capital  Federal. Seguramente muchos otros desarrollaban el mismo oficio en el resto del país, especialmente en las provincias de Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba, pero la ciudad porteña por sí sola nos brinda una confirmación plena de que a fines del siglo XIX existían decenas de locales, talleres y pequeñas fábricas dedicadas a la elaboración de cigarros italianos.  En  ésta  y  otras  tres  entradas,  que  subiremos consecutivamente,  iremos  analizando  el  singular  repertorio  de  cigarreros  itálicos afincados en Buenos Aires hasta llegar a la conclusión -con las debidas evidencias y los argumentos necesarios- de que todos ellos eran fabricantes de toscanos, aunque los registros en cuestión no lo indiquen explícitamente.


El rubro del tabaco en la Reina del Plata estaba dominado por los españoles, que en 1895 alcanzan más  o  menos  el  60%  de  la  titularidad  de  las empresas volcadas como Cigarrerías, Fábricas de Cigarros o Fábricas de Tabacos (1). Les siguen los italianos con un 30%,  mientras que el resto se compone  de  otras  nacionalidades,  incluyendo algunos argentinos.   Nuestro interés se concentra en ese treinta por ciento de italianos residentes en 18 de las 29 secciones que sirvieron como límites jurisdiccionales del censo. Lamentablemente no pudimos acceder a dos de ellas (10ª y 11ª) por hallarse traspapeladas en los archivos del AGN, aunque su ubicación nos habla de sectores no demasiado poblados. Las otras secciones que no aparecen en el listado son  8ª, 12ª, 14ª, 17ª, 22ª, 23ª, 24ª, 26ª y 29ª, en las que sucede una de dos cosas: o hay cigarrerías y fábricas de cigarros (pero no en manos de italianos) o directamente no se ubica allí ninguna clase de manufactura de tabacos.


Dado que las fichas del censo no informan domicilios (excepcionalmente algunos censistas anotaban el dato al margen para ordenar sus recorridos), la única referencia geográfica reside en la indicación de secciones. Las siguientes son las marcas limítrofes correspondientes a cada una de ellas en 1895, bien precisas en algunos casos y más genéricas en otros (2):

Sección 1ª: Paseo de Julio (Alem), Córdoba, Maipú, Rivadavia.
Sección 2ª: Paseo Colón, Rivadavia, Chacabuco, Independencia.
Sección 3ª: Maipú, Córdoba, Libertad, Rivadavia.
Sección 4ª: Chacabuco, Rivadavia, Salta, Independencia.
Sección 5ª: Libertad, Córdoba, Rodríguez Peña, Rivadavia.
Sección 6ª: Salta, Rivadavia, Solís, Independencia.
Sección 7ª: Rodríguez Peña, Córdoba, J. E. Uriburu, Rivadavia.
Sección 9ª: J. E. Uriburu, Córdoba, Jean Jaures, Rivadavia.
Sección 13ª: barrio de Retiro.
Sección 15ª: barrio de Recoleta.
Sección 16ª: barrios de Constitución (este) y San Telmo.
Sección 18ª: barrio de Constitución (oeste).
Sección 19ª: barrio de Barracas.
Sección 20ª: barrio de La Boca.
Sección 21ª: barrios de Palermo y Recoleta (norte).
Sección 25ª: barrio de Flores.
Sección 27ª: barrio de San Cristóbal (este).
Sección 28ª: parte del barrio de La Boca.

Y el que sigue, finalmente, es el listado de las 41 cigarrerías con elaboración propia y fábricas de cigarros situadas en la Capital Federal (3),  cuyos titulares declaran ser de nacionalidad italiana. Solamente en una ocasión detectamos la mixtura de nacionalidades entre los dueños de un taller: Botti, italiano, y Ramírez, español. De izquierda a derecha, las columnas indican razón social (mayormente el mismo nombre del dueño), propietarios, cantidad de empleados y sección (hacer click sobre el listado para ampliar).


No resulta extraño que la Sección 20ª (La Boca) sea la que acredita el mayor número de hallazgos si tenemos en cuenta la composición poblacional que dio origen al vecindario. Ese dato, en apariencia poco revelador, es uno de los tantos que nos fueron llevando a una conclusión fascinante: hay mucha más información en el listado de lo que parece a simple vista. En base a ello, vamos a desmadejar lentamente el hilo histórico que nos llevará a responder algunos de los   interrogantes que constituyen la esencia de este blog:  ¿podemos saber cuántos de esos cigarreros italianos eran fabricantes de toscanos?  Y si es así,  ¿en qué se datos nos basamos?  De eso hablaremos en las próximas tres entradas, muy pronto.

                                                             CONTINUARÁ…

Notas:

(1) Aunque ya lo mencionamos en junio, vale aclarar que no hay confusión posible entre las llamadas cigarrerías que se dedicaban exclusivamente a la venta minorista y aquellas que tenían elaboración propia, dado que fueron censadas en boletines distintos (Boletín Comercial  y  Boletín Industrial) cuyas fichas están bien diferenciadas con preguntas puntuales, y que además se encuentran archivados separadamente. Queda claro que un cierto porcentaje de cigarreros hacía ambas cosas,  fabricar  y  vender al público,  pero en esos casos tenemos la completa seguridad de que cualquier tipo de manufactura quedaba registrada en el boletín que nos interesa -el industrial- por más pequeña que fuera su producción.
(2) El ambiente entre suburbano y semi-rual de las secciones más alejadas del centro hace difícil establecer las divisorias de acuerdo con nuestra comprensión actual de la ciudad. Muchas de esas antiguas demarcaciones se basaban en hitos desaparecidos o muy modificados con el tiempo, como las divisiones de antiguas quintas o el paso de pequeños arroyos.
(3) No incluye aquellas de las que teníamos conocimiento previo y que ya integraban nuestro listado de fábricas chequeadas, como las manufacturas de Agustín Grillo, los Cónyuges Brambilla (La Virginia) o el establecimiento de Juan Otero (La Argentina), que era español pero tenía un socio italiano llamado Nicolás Cavalieri.   También  están exceptuados dos casos especiales que encontramos en el censo 1895, pero dotados de evidencias tan contundentes sobre la elaboración de toscanos que decidimos pasarlos directamente al listado principal.  Este último cuenta con varias actualizaciones que presentaremos dentro de algún tiempo.

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