sábado, 19 de marzo de 2016

Originale 150, la edición del resurgimiento

No es la primera vez que enfocamos el tema central de una entrada en torno al llamado Resurgimiento (Risorgimento) o, más comúnmente, proceso de Unidad Italiana.   Como señalamos en reiteradas oportunidades, dicho desarrollo histórico fue resultado de la lenta y progresiva  integración entre diferentes estados hasta conformar el país europeo que conocemos  hoy.  En  rigor,  sus comienzos datan de 1830 y no acabó de completarse hasta 1870,  pero se toma como fecha emblemática de la nacionalidad peninsular el 17 de marzo de 1861, ya que ese día fueron proclamados oficialmente  el  Reino de Italia  y  su  monarca  Vittorio Emanuele II. En lo que a este blog concierne, la fecha de 1861 resulta fundamental para comprender el primer período de consumo toscanero  que hubo en estas tierras. La razón es tan simple como contundente: ese año se registró la primera importación de cigarros italianos realizada por nuestro país, tal como pudimos comprobar en la entrada del 25/9/2013 (1).


Mucho más cerca cronológicamente, en 2011, se cumplieron los 150 años de aquella gesta patriótica. Para  los  italianos,    ello tuvo un significado tan destacado como fue el bicentenario argentino para nosotros, celebrado el año anterior.  Las  acciones conmemorativas tuvieron diferentes matices, desde los esperables actos públicos hasta el lanzamiento de productos alusivos. Y entre estos últimos no faltó un ejemplar del cigarro que mejor representa el espíritu itálico,  bautizado  especialmente  como  Toscano Originale  150.     Tal  cual  su  nombre  lo  indica, pertenece a una edición especial de la línea más alta entre las marcas  regulares  del  toscano  genuino (2).   Los  adeptos  incondicionales  y memoriosos de estas páginas tal vez recuerdan que hace un par de años realizamos una degustación de Originale   y   lo  señalamos  como  el  probable  toscano  italiano  más representativo del viejo estilo. Ahora hicimos un análisis similar con el Originale 150, pero vale la pena tener en cuenta, antes que nada,  las marcadas diferencias entre uno y otro modelo.


El toscano Originale “común” es un puro obtenido a partir de tabaco Kentucky norteamericano que se emplea para la capa, mientras que el relleno incluye un mix de tabaco italiano   y   los  recortes  sobrantes  de  la  capa.    El estacionamiento posterior al armado alcanza 12 meses, durante los cuales perfecciona sus características  de aroma  y  sabor.  El Originale 150 degustado para esta ocasión, en cambio, está hecho con tabaco 100% italiano cultivado en la provincia de Benevento, al sur del país, en la región de Campania., mientras que su maduración es significativamente mayor,   con 18 meses completos de añejamiento post-confección . Tales disparidades llevan a preguntarse cuál de los dos será más fiel al estilo fundacional de producto, aunque realmente se trata de algo muy difícil de responder. Si hablamos de la materia prima, por ejemplo,  la lógica sugiere que el 150 debería estar algo más alejado del toscano típico del siglo XIX,  ya que en aquellos días la manufactura itálica echaba mano preferencial a materias primas de origen americano (había entonces muy poco tabaco plantado en Italia).  Pero  son  sólo  conjeturas (3);  lo  importante  es  que  tanto  uno  como  otro representan actualmente las mejores y más nobles tradiciones tabacaleras italianas.


El Originale 150 probado pertenece a un bonita caja de tres unidades que me regaló un aficionado  italiano (4)  hace  ya  unos  años.  Esta  vez  no  hubo  amigos  argentinos compartiendo la humeante ceremonia,  que llevé a cabo íntegramente en mi nocturna tranquilidad domiciliaria.  Esa misma calma me animó a encarar el asunto al modo entero o alla maremmmana, es decir, con la pieza completa. A riesgo de ser reiterativo (y sé bien que lo soy), digamos una vez más que el encendido fue absolutamente perfecto , al igual que el tiraje desarrollado durante toda la combustión. Una vez alcanzado el punto óptimo de temperatura y formación de ceniza (aproximadamente 3,5 cm) empezaron a aparecer esos aromas y sabores tan particulares y a la vez tan característicos en los ejemplares de alta gama del vero toscano,  propios de un tabaco magníficamente trabajado y curado: especias,  madera  y  nueces,  con mucha menos participación del borde ahumado en comparación con los modelos más económicos. En cierto modo, este Originale 150 ofrece una maravillosa contradicción:  es un cigarro refinado (para los parámetros toscaneros), pero también tiene cierta sencillez mineral que lo  acerca al perfecto estereotipo del viejo y  secular aroma,  ese mismo que inundaba las calles  y  los comercios gastronómicos populares en la Argentina de antaño.  En dicho sentido,  podemos decir que lo catado simboliza con mucha altura el siglo y medio conmemorado en 2011, por partida doble: el de la unificación italiana y el del arribo de los cigarros peninsulares a nuestros puertos.


Así terminamos otra degustación con propósitos históricos, y quedamos a la espera de una próxima.

Notas:

(2) Al día de hoy, contando las ediciones especiales, dicho segmento acredita  los rótulos Originale, Originale Millenium, Originale Selected, Originale 150 y Originale 1815.
(3) Hasta los propios italianos que investigan el pasado de la producción tabacalera reconocen la falta de registros suficientes   y   fidedignos para asegurar cómo era el toscano antes de 1880 o 1890, dado que en ese tiempo se elaboraba en diferentes sitios, utilizando técnicas distintas y con tabacos de orígenes múltiples.  Ni  siquiera  es  posible afirmar categóricamente que los primeros toscanos existentes allá por la década de 1820 hayan tenido alguna semejanza visual  con el modelo troncocónico de puntas abiertas tan típico en nuestros días.
(4) Nobleza obliga a mencionarlo: el amigo Roberto Zironi, enólogo, profesor de la Universidad de Údine y gran simpatizante de  los toscanos y las pipas.

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